¿Tiene la Argentina el dinero suficiente para sincerar su economía?
Blanquear el índice de inflación tiene asociado un alto costo, en términos de deuda externa, que el país podría no estar en condiciones de afrontar. Al igual que si los subsidios y controles se eliminaran y los precios se disparasen. Moreno ¿es un chivo expiatorio? Las cifras del “sinceramiento”
¿Por qué no lo echan de una vez a Guillermo Moreno, el actual secretario de Comercio Interior, se sincera el índice de inflación y así la Argentina comienza a ganar credibilidad?
Puntos Importantes
Sincerar las estadísticas de inflación supone un incremento de la deuda pública de u$s11.500 millones por los bonos ajustados por CER
En 2009, supondrá abonar unos u$s1.200 millones como pago de amortizaciones e intereses
Reconocer un índice dibujado desde enero de 2007 supone una deuda de u$s1.000 millones adicionales y juicios de los bonistas por default técnico
El Gobierno recuperaría la confianza en sus medidas para obtener financiamiento y atraer inversiones
Esa es la pregunta que se hace hoy la mayoría de los argentinos, al tratar de entender cómo algo que resulta obvio, y que puede servir como punto de partida para mejorar la economía, resulta tan difícil de llevar a cabo por el Gobierno.
Moreno es el que dirige virtualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) desde enero del año pasado y avala la elaboración de un índice de inflación que refleja casi la tercera parte de la real, al haber publicado un 5% para lo que va del año contra un 14,4%, según lo calculado por el portal www.inflacionverdadera.com.
Sin embargo, hay una razón de fondo que hace que la decisión, aunque parezca tan sencilla, en realidad no lo sea. Y tiene que ver con el costo económico que está asociado a ella.
El 40% de la deuda pública es ajustable por el coeficiente de estabilización de referencia (CER), que refleja la evolución de la inflación en base a lo calculado por el INDEC.
Esa deuda asciende hoy a u$s58.000 millones. Pero ese monto está subestimado. Habría que ajustarla en un 20% (la inflación no admitida en este año y medio) lo que implicaría un aumento inmediato de u$s11.500 millones, según datos de la consultora Prefinex. Es decir, que equivale al 80% del superávit acumulado desde que se empezó a dibujarse el índice de precios al consumidor en enero de 2007.
Las cifras del sinceramiento
Al suponer por un instante que la Argentina decide oficializar un 25% como nivel de inflación real anual, el país tendrá que afrontar el año que viene un pago adicional de capital e intereses de deuda de u$s1.200 millones.
Estos millones adicionales aumentan las necesidades de fondos e incrementan las dudas sobre la capacidad de pago del país, cuando en el mercado de bonos y entre las calificadoras de riesgo crece la desconfianza al ver el panorama para 2009:
El gasto público crece a un ritmo mayor que la recaudación.
El país no tiene acceso a los mercados internacionales, debido a la deuda declarada en default y con el Club de París que aún está pendiente de cancelación.
Los ingresos tributarios dependen cada vez más de la recaudación por retenciones y, por lo tanto, del precio de los bienes que el país exporta, que están cayendo.
“Si los ingresos no logran seguirle el ritmo al gasto, el Gobierno tiene poco margen político para mantener superávit presupuestario recortando los gastos”, dijo el analista de Moody’s, Gabriel Torres, en un comunicado, al anunciar la reducción de las perspectivas de la deuda nacional.
El director del departamento de Economía de la consultora Deloitte, Luis Secco, aseguró, después de decir que “la economía está en piloto automático desde hace mucho tiempo” en declaraciones radiales, que “si seguimos así, el año que viene se va a hablar mucho del posible default de la Argentina”.
¿Juicios?
Además, al mirar para atrás, el país dejó de pagar, por amortización de los bonos ajustados por CER durante la intervención del organismo, unos u$s1.000 millones.
Es una incógnita si una recomposición del INDEC supondrá un índice de inflación que sincerará el nivel de precios hacia el futuro o reconocerá también el no registrado desde hace un año y medio.
Si se reconociera la diferencia del 20% de inflación entre la oficial y la verdadera, el país habrá declarado el llamado default técnico. La consecuencia podría ser una catarata de juicios de los tenedores de bonos ajustables por CER para reclamar el ajuste retroactivo desde enero 2007.
Sin embargo, la profesora de la Escuela de Negocios de la UCEMA, Diana Mondino, cree poco probable que el Gobierno reconozca el dibujo de los índices en forma retroactiva y, por lo tanto, será difícil para los bonistas demostrarlo técnicamente en un juicio.
Chivo expiatorio
Es así como Moreno podría ser el “chivo expiatorio”, el personaje que intenta centralizar todas las críticas, para que las miradas no apunten a otro lugar más preocupante: el superávit de caja y la necesidad de dinero frente a los acuciantes vencimientos de deuda externa.
Mondino añadió: “Tendemos a personalizar en cabeza de un funcionario en vez de mirar las políticas, que son las que interesan. Lo importante es que aquel que vaya al INDEC, tenga la posibilidad de hacer políticas. El malhumor con Moreno en el mercado incluye las limitaciones a las exportaciones y las interferencias en las empresas para controlar los precios. En ese sentido, si cambiaran las políticas sería algo positivo”.
Este año fue el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el que lanzó un nuevo índice, que arroja un nivel de inflación menor que el anterior. ¿Será entonces Moreno un simple personaje mediático, de utilidad oficial, que sirve para distraer? ¿Su eventual reemplazo traerá la solución?.
“El problema no es el termómetro sino la fiebre”, señaló el economista socio de la consultora M&S Consultores, Rodolfo Santángelo, en referencia a que lo importante no es el índice sino la inflación.
“La economía ya está sufriendo la inflación real porque nadie negociaba según el nivel oficial”, agregó. Arreglar el índice tendrá, para el economista, un costo pequeño, que es el de la deuda pública ajustada por CER, y un beneficio pequeño, que es que los mercados de capitales se recompongan. Pero lo relevante es el problema inflacionario.
En ese sentido, Moreno no fue efectivo para la política antiinflacionaria que aplicó el Gobierno. El funcionario ya no es una pieza clave para el control de los acuerdos de precios con el que ganó el mote de “guardián de los precios”. Y podría haber sido desplazado hace tiempo si hubiese sido evaluado por su eficiencia, dado que prácticamente han fracasado todos sus intentos por torcer la ley de oferta y demanda.
Subsidios
Pero más allá de las personas y los bonistas, “reconocer el nivel de inflación implica luchar contra ella, es decir, dejar de aumentar el gasto un 40% anual”, dijo el economista jefe de la consultora Abeceb.com, Mariano Lamothe.
Y agregó: “El Gobierno podrá dar señales de que va a actuar contra el alza de precios: desalentar el crédito al consumo, reducir tasas de crecimiento del gasto público, es decir, avanzar sobre el tema de subsidios, y establecer metas de fijación de precios”.
Pero eliminar los subsidios y su consiguiente traslado a precios haría trepar aún más el índice inflacionario. Y con él, el pago a los tenedores de bonos. Por eso el investigador del Cedes, Roberto Frenkel, había explicado en un seminario organizado por infobaeprofesional.com: “La necesaria redefinición de estos precios y tarifas sólo puede hacerse en el marco de una política antiinflacionaria integral”.
La contracara: la confianza
Un índice verídico generaría, además, una “herramienta importante para la toma de decisiones y para el ambiente de expectativas positivas porque el Gobierno dejaría de mentir a nivel nacional e internacional”, dijo Lamothe.
El otro socio de MyS Consultores, Carlos Melconian, coincidió: “La atención que se le presta a la estadística en el mundo es fenomenal. Es muy chabacano lo de la Argentina en ese sentido. Las estadísticas en el mundo son el puntal de cualquier análisis”.
El índice de precios no es el único cuestionado, también el dato de que la economía crece por arriba del 8% es puesto en duda por los especialistas porque una parte de sus componentes está deflactada por la inflación oficial.
“Son importantes las señales concretas: el caso del INDEC es mucho más importante que salir a comprar u$s250 millones de vencimiento de deuda a corto plazo”, declaró Secco, en referencia a la operatoria que está llevando adelante el Gobierno para hacer subir las cotizaciones de los bonos.
El economista de Prefinex Nicolás Bridger, explicó que “el Gobierno no es creíble y, a la larga, eso impacta en las decisiones de inversión, que hoy se refleja en el volumen negociado en el mercado de valores de Buenos Aires, que es lamentable”.
Si el país fuera más creíble para atraer inversiones, la oferta de productos aumentaría, crecería la competencia y bajarían los precios. Pero claro, para eso pase, hace falta “dinero para aguantar la transición” y pagar los bonos de deuda pública.
Y Bridger agregó: “El clima de inversión entre empresarios es sombrío, por el temor a que el Gobierno cambie las reglas de juego inesperadamente. Ese es un costo fenomenal, difícil de recuperar rápidamente. Los empresarios no van a empezar a invertir de un día para el otro porque dejen de mentir”.
Verónica Dalto - Rubén Ramallo
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Fuente: Iprofesional.com
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